Las razones no son causas

Las razones no son causas. Encontré esa expresión por primera vez en el libro seminal de Terapia de Aceptación y Compromiso[1] y luego también en varios lugares de la obra de Skinner (le dedicó un capítulo entero en Sobre el Conductismo), y siempre me ha parecido una feliz intuición, a la cual vale la pena…