Sobre los dos Neil y sentirse un impostor

Hace varios años compartimos aquí las últimas y quizá apócrifas palabras de Leonardo Da Vinci, a propósito del infierno inacabable de los juicios y comparaciones. Hoy me encontré con un texto de tono y calibre similar, compartido por el  escritor Neil Gaiman en su blog, y creo que puede servir para remarcar el mismo punto. Neil…

Consentimiento Informado: ¿qué demonios es y cómo lo hago?

Recientemente, con unos colegas lanzamos una iniciativa destinada a difundir y hacer accesible la información sobre los derechos de los pacientes en psicoterapia (click aquí para acceder al sitio web). La iniciativa enfatiza especialmente el derecho de las personas a recibir información sobre su diagnóstico y tratamiento, es decir, los puntos centrales del consentimiento informado…

Un abordaje contextual del propósito

El fenómeno conocido como pareidolia consiste en percibir algo significativo allí donde sólo hay una reunión arbitraria de estímulos ambiguos –el caso más común es el de ver un rostro en las manchas de humedad de una pared. Lo que haremos hoy aquí podría describirse como un caso de pareidolia conceptual –encontrar un sentido engañoso…

Autosabotaje, mis polainas

De tanto en tanto alguna expresión o término relacionado con la psicología se instala brevemente en el centro del clima cultural durante un tiempo, gozando de un cierto auge para luego pasar a un segundo plano o incluso caer en gracia. Algunas de esas expresiones pueden resultar útiles, condensando y simplificando temas complejos, pero algunas…

El camino hacia Ítaca

Si uno fuese Ulises (Odiseo), tendría dos vías para llegar a la isla de Ítaca, el hogar perdido. La primera es trazar un plan que tenga a Ítaca como destino. Le sigue disponer los medios de transporte pertinentes, efectuar los procedimientos necesarios, y eventualmente arribar a Ítaca. Hecho eso, resta llegar a su palacio, ser…

El faquir doliente

Uno de los personajes más curiosos inventados por Alejandro Dolina en las Crónicas del Ángel Gris (2000), es Ángel D. Vattuone, el faquir doliente: Todos hemos visto alguna vez a los fakires. Sus números son bastante previsibles: tragar un sable, acostarse sobre una cama de clavos, ensartarse una aguja en la lengua, quemarse los pies…