Justa Indignación (un texto de Hank Robb)

Alguna vez oí decir a uno de los clínicos que más respeto que la indignación es una emoción contagiosa -y no de las más útiles. Creo que es una observación aguda, y que vale la pena tenerla en cuenta, especialmente porque involucra, con toda frecuencia, la deshumanización de quien es el objeto de nuestra indignación.

Por supuesto, no estoy postulando el pensamiento positivo y benévolo (si han leído algo de lo que suelo escribir, notarán  que tiendo más bien a ser más negativo que culo de pila), sino el hecho de que a menudo el impulso a la indignación se queda en eso, una diatriba estéril que deshumaniza a quien la recibe -y no sé ustedes, pero yo al día de hoy no conozco ninguna forma de deshumanización que haya mejorado el mundo.

Y a propósito de indignación, en Sevilla estuvimos hablando con Hank Robb, un psicólogo de la comunidad ACT que tiene una perspectiva de la clínica que siempre he apreciado muchísimo.

Image may contain: 1 personHank es una persona muy amable y accesible (click aquí para ir a su sitio web), que ha llegado a ACT luego de un extenso recorrido en TREC -es supervisor certificado por el Albert Ellis Institute, algo que se evidencia en el estilo irreverente de sus intervenciones clínicas. Si entienden inglés, este video es una excelente manera de pasar un buen rato aprendiendo una forma amena de entender los conceptos de ACT.

Hank nos ofreció (o más bien se lo pedimos descaradamente), un texto inédito, orientado al trabajo clínico, sobre la Justa Indignación. Un texto irreverente y algo provocador, que nos ha parecido de lo más interesante. La traducción corre por cuenta de la casa (y ha sido un tanto arduo de traducir, así que póngale buena voluntad a la lectura), pero el crédito va enteramente para Hank, si les interesa. Le agradecemos a Hank por la buena onda, y a ustedes por la paciencia con la traducción.


Justa Indignación: la droga preferida de los seres humanos

por Hank Robb

Cuando la Justa Indignación sale de la boca de una persona, o simplemente aparece en la cabeza de alguien, usualmente suena más o menos así: “DESGRACIADO(o BASTARDO)! No DEBERÍAS tratarme de esta manera! Me MEREZCO algo diferente!”

Cada uno de estos ejemplifica una parte de lo que llamo el “triángulo del fuego” de la Justa Indignación. Así como los especialistas en fuego hablan del triángulo de oxígeno, combustible e ignición que se requiere para el fuego, sugiero que también existe uno para la Justa Indignación: etiquetar a las personas, demandar, y reclamar prerrogativas. Puestos juntos, generarán suficiente fuego como para hervir su sangre con respecto a otros, el mundo en general, o incluso con ustedes mismos.

Para mí, la Justa Indignación es la droga favorita de los seres humanos, porque una vez que las personas se ven a sí mismas como “El Ángel Vengativo Del Señor Que Ha Sido Enviado Para Cantarte Las Cuarenta”, a menudo se sienten bastante bien. ¡Estar justamente indignado ciertamente es energizante!

Y también sirve como una fantástica anestesia para el miedo y la tristeza.

“¿Cansado de estar triste, asustado y desinflado? Prueba algo de esto”

Tan sólo miren al mundo alrededor, o su propia vida. La cocaína, alcohol, metanfetaminas o incluso la nicotina palidecen en comparación con la frecuencia con la que las personas “usan” un poco de Justa Indignación. La parte positiva es que pueden usar cuanto quieras, tan a menudo como quieran, sin gastar una sola moneda de tu bolsillo. Si tienen lenguaje, tienen todos los ingredientes necesarios. No es de extrañar que circule tanto.

Pero, al igual que con las conductas adictivas en general, no importa qué tan bien la Justa Indignación funcione en lo inmediato, no funciona tan bien a largo plazo en la vida. Hay, después de todo, un costo, aún cuando no sea financiero. El costo es el tipo de relación que la Justa Indignación construye entre ustedes y otros, entre ustedes y el mundo, e incluso con ustedes mismos.

“Entonces, ¿estás diciendo que debería dejar que me traten como a un trapo de piso? ¡De ninguna manera!”

Esta respuesta, tan común, está construida sobre la noción de que la única manera de hacer oír la propia voz, o de tomar una posición, es indignarse. O, dicho de una manera ligeramente distinta, la única forma de tomar acción es perturbarse. Y la vida nos muestra que simplemente las cosas no funcionan así. Piensen acerca de las tareas domésticas u hogareñas -las cuales personalmente detesto. ¿Necesitan “enojarte” para mover una escoba o sacar las hojas del patio? Ahora, vayan con cuidado. Quizá se hayan enojado, o aún hagan una pequeña rabieta cada vez que les toca hacer una de esas tareas, pero no se trata de eso. De manera que, repetiré la pregunta: ¿es realmente cierto que la tarea no podría hacerse sin esa rabieta? ¿Realmente necesitan ese «superempujón» de Justa Indignación para hacer las cosas, o tan solo lo hacen, aunque preferirían no tener que hacerlo?

La experiencia señala que la Justa Indignación es completamente innecesaria para lograr que las cosas se hagan. No necesitan enojarse o “calentarse” para hablar o para sostener algo. La determinación no requiere perturbación.

Todo lo que necesitan es recordarse a sí mismos cuál es el objetivo de realizar estas actividades en primer lugar. ¿Qué es lo que consiguen? ¿Qué es lo que convierten en importante en su vida por las acciones que están llevando a cabo, incluso cuando no les gusta llevarlas a cabo? Y si no hay ningún objetivo en lo que están haciendo, entonces ¿por qué demonios lo están haciendo?

Entonces, ¿cuál es el antídoto para la Justa Indignación? Pueden empezar notando que cada extremo del triángulo de la Justa Indignación es simplemente una estupidez.

Para empezar, nadie se cae del género humano, sin importar qué tan podrida sea su conducta. Si toman muestras de DNA de diez ganadores del Nobel y de diez asesinos seriales y piden un análisis  de laboratorio de cuáles son “buenos humanos”, no van a obtener una respuesta. Esto es porque un humano sigue siendo un humano aunque su valor social esté por las nubes o en el inodoro. Jerarquizar a las personas es ilusorio.

En segundo lugar, si el mundo realmente TUVIERA QUE, si realmente DEBIERA funcionar de cierta manera, ¡ya estaría funcionando de esa manera! Por qué? Porque no habría opción para que las cosas fueran de otro modo. La prueba de que las cosas no TIENEN que ser de cierta manera -es decir de la manera que ustedes quieren, también llamada «la manera correcta»– es que la experiencia muestra que las cosas no funcionan así. No importa que tan INCORRECTO INCORRECTO INCORRECTO sea algo, las cosas incorrectas aún tienen PERMITIDO suceder porque si no estuvieran permitidas, no estarían sucediendo. Así que esto de demandar que sean así también es inútil..

Y finalmente, ¿tienen prerrogativas? ¿Ok, dónde está la garantía? No me refiero a una nota de su madre o siquiera de las cortes judiciales. ¿Dónde está la nota del universo en la que se les garantizan ciertos convenios sociales, o que convenios sociales dándote derecho a esto o esto otro están garantizados por el universo? Claro, si mantienen su parte del contrato social tienen “derecho” o “merecen”, que los que están en ese contrato cumplan su parte. Pero eso es un derecho social, no un derecho CÓSMICO o inherente, y los convenios sociales a menudo se rompen. Escuché que Moisés recibió una nota. Bien por él. Pero pregunto de nuevo: “¿dónde está la de ustedes?”. De manera que las prerrogativas tampoco van.

Sin embargo, hay otro antídoto, con menos palabrería, cuando se trata de esas oportunidades tan frecuentes y tentadoras de creernos aquello de etiquetar la valía de las personas, las demandas y las prerrogativas: consideren las consecuencias con las cuales vivirán si así lo hacen! Cuando miran atrás, hacia una de las ocasiones en que se han otorgado el permiso para estar Justamente Indignados, luego de un par de días, o incluso de un par de horas, ¿les resulta algo realmente deseable? Realmente tienen un sentimiento de “Muy bien, ¡realmente indignado! Estuvo estupendo”?

¿Qué hay de la manera en la que conectaron con otras personas o con ustedes mismos? ¿Una nueva ronda de condenar y culpar produjo la vida que más profundamente desean vivir? Si no ha sido el caso, qué les parece mantener la vista en el premio, o debería decir premios. Cuando rastrillan el patio o barren la casa, obtienen el “premio” de un patio o una casa limpios. Sin embargo, hay otro premio. Esto es, el premio de vivir la vida que más profundamente quieren en la forma en que realmente quieren vivirla. Una nueva ronda de Justa Indignación realmente se ajusta a esa vida? No me refiero a que más o menos se ajuste, sino: se ajusta en lo absoluto?

Este es un pequeño auto-recordatorio: “Si planeo estar con vida mañana, más me vale actuar en consecuencia hoy”. Ninguno de nosotros sabe si realmente estará vivo mañana, pero, ¿cuál es el plan? ¿Es realmente su plan de vida el juzgar a las personas, demandar y exigir prerrogativas, con el resultado de animarse cada vez que la vida no va en la dirección que quieren? Si no es así, no tiene sentido Indignarse Justamente acerca de su tendencia a Indignarse Justamente. En cambio, noten con cuidado cómo, precisamente, participan en el proceso. Al familiarizarse cada vez con el proceso de etiquetar, demandar y exigir, pueden  comenzar a reconocer que tienen la opción de hacer algo distinto. Uno podría decir que por medio de conocer muy bien cómo es que aceptamos las “invitaciones” de la vida a Indignarnos Justamente, también aprendemos a cómo efectivamente declinar esas invitaciones, y elegir hacer algo distinto.

A medida que lo practiquen, pueden comenzar a reconocer cuando han empezado a Indignarse Justamente, detenerse, y cambiar hacia acciones más efectivas. Continúen la práctica y comenzarán a reconocer cuando están al borde de aceptar, en lugar de declinar, una invitación de este tipo, y practicar respuestas alternativas más efectivas. Sostengan sus esfuerzos y pueden aprender a reconocer invitaciones que están muy lejanas y empezar a moverse en una dirección que sí sea compatible con la vida que quieren vivir. Este antídoto, a diferencia del primero, no requiere mucha demostración acerca de lo que es una tontería y lo que no lo es. En cambio, subraya su habilidad de notar impulsos, en este caso, impulsos hacia una Justa Indignación, y dejar ir esos impulsos al servicio de la vida que eligen vivir. Subraya su habilidad de elegir lo que harán y lo que no harán, sobre la base de nada más y nada menos que la vida que quieren vivir y la vida que no quieren vivir. Sostengan el poder de observar de esta manera y podrán disminuir su “uso de drogas”, al tiempo que siguen sosteniendo la vida que quieren vivir.


Esperamos que les haya gustado. Nos leemos la próxima!

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