ACT y el cambio cognitivo

Suele pasar que quienes están dando sus primeros pasos en ACT adopten con posiciones un tanto extremas sobre las ideas básicas del modelo: «acepta o te parto el cuello», «defusionate o ejecuto a tus mascotas», «contacta con el presente o muere», «actua según tus valores y no evites, miserable gusano». Ya saben, calidez y empatía.

Es comprensible que esto suceda, ya que manejar matices en cualquier ámbito requiere familiaridad y experiencia con ese conjunto de conocimientos. En particular, una de las confusiones frecuentes es que el terapeuta ACT debe huir de todo lo que sea cambio cognitivo o psicoeducación como si de la peste se tratara. El modelo, sin embargo, es bastante más sutil. Después de todo, no se trata de un modelo que haya surgido como una mera oposición a la Terapia Cognitiva más tradicional, sino que surge de un set de hipótesis distintas, de una tradición completamente diferente que ha seguido un camino propio.

Hace unos días Steve Hayes escribió este correo al respecto en el listserv de la ACBS, y como nos gustó le pedimos permiso para traducirlo y publicarlo, a lo cual generosamente accedió (graciasgraciasgraciasSteve). Espero que les resulte esclarecedor:

El meme «no se cambian pensamientos en ACT», es una versión de ACT sobresimplificada. No se ajusta a los textos fundacionales, que son mucho más matizados. Los métodos de ACT tradicionalmente inquieren «al servicio de qué está eso», y «qué tanto está funcionando para vos». Cada vez que se habla de ello, la experiencia de los pacientes es la guía. Los textos tradicionales de ACT nunca asumen que los pensamientos son poco útiles.
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Los métodos tradicionales en ACT invitan al paciente a que escriba su historia de distintas maneras; que observe a sus pensamientos con curiosidad genuina; que adopte la perspectiva de otros; que note la antigüedad de los pensamientos; que noten cuándo y dónde ocurren; que examinen sus funciones en otros momentos o en otros lugares.

Los métodos tradicionales de ACT tratan de socavar pliance cuando no es necesario, y reemplazarlo por tracks que sean testeables. Hay un esfuerzo en distinguir las propiedades primarias y secundarias de los eventos. Y hay un gran componente psicoeducacional en el modelo de flexibilidad psicológica. A fin de cuentas, aquello de «si no estás dispuesto a tenerlo lo tenés», ¿no es una forma de psicoeducación?

La fuente de ese meme es que los métodos tradicionales de ACT son muy, muy cautos respecto a la tendencia de las personas de adoptar un abordaje lógico y sustractivo a los pensamientos, en lugar de un abordaje psicológico y aditivo.

La frase tradicional es «[lo que no funciona es] controlar de manera conciente, deliberada e intencional [los eventos internos», y no «[lo que no funciona es] cambiar de manera conciente, deliberada e intencional[los eventos internos». Controlar tus pensamientos es algo muy distinto de agregar pensamientos nuevos, o aprender de los pensamientos que ya están.

ACT comenzó con el trabajo de conducta gobernada por reglas, intentando hacer que los pensamientos sean más sensibles al ambiente y más efectivos. «Cambio», versus «no cambio», es casi ortogonal al núcleo del trabajo, en mi opinión. Los lectores de Mastering the Clinical Conversation, podrán ver un regreso a esas raíces que puede ser útil en mirar con ojos nuevos a este asunto.

ACT sobresimplificado se siente como una caricatura. Un espejo que distorsiona la imagen. No lo reconozco… ni resueno con ello.