Activación Conductual


Activación conductual

Un tratamiento simple y eficaz para la depresión

Activación conductual(AC) para depresión es un procedimiento que cuenta con no menos de 30 años, pero que en los últimos años ha vuelto a cobrar interés.

92316587Como toda buena idea, se basa en una premisa simple: sin importar cómo se genere la depresión, una de sus características principales es la inacción, que a su vez lleva a que el estado de ánimo empeore (y a menudo añade culpa a la tristeza ya existente), por lo cual el tratamiento podría dirigirse a “activar” a la persona, es decir, utilizar principios de aprendizaje para que paulatinamente la persona deprimida realice actividades que le resulten placenteras, importantes, o que le brinden una sensación de dominio. De esa manera se rompe el circuito de “tristeza-inacción-tristeza-etc”.

AC se popularizó como parte de la terapia cognitivo-conductual (TCC) de la depresión propuesto por Aaron Beck, que incluía, además de intervenciones cognitivas para modificar los esquemas centrales, la planificación de actividades de agrado o dominio como parte del tratamiento. La TCC demostró ser altamente efectiva para la depresión, logrando recuperación con tratamientos relativamente breves.

La investigación de Jacobson (1996)

Hacia mediados de los 90′ el equipo de Neil Jacobson realizó un análisis de componente de la TCC para depresión. Un análisis de componente es una investigación destinada a averiguar qué es efectivo en un tratamiento dado: la mayor parte de las terapias psicológicos incluyen varios tipos de intervenciones, y no siempre todos esos “ingredientes” resultan  necesarios. Saber cuáles son los componentes “activos” en un tratamiento permite mejorarlo, haciéndolo más simple y más eficaz.

La investigación se realizó con 150 pacientes externos diagnosticados con Trastorno Depresivo Mayor, que se asignaron aleatoriamente a una de los siguientes tratamientos:

  • Sólo el componente de activación conductual de la TCC de Beck para depresión
  • Un tratamiento que incluía AC y un entrenamiento en habilidades para reconocer pensamientos automáticos (PA), pero excluyendo la discusión de los esquemas centrales.
  • El tratamiento TCC completo (AC + PA + modificación de esquemas)

Los resultados fueron sólidos: la modalidad TCC completa no fue más efectiva que las otras dos condiciones (sólo AC, o bien AC+PA). No hubo diferencia en los resultados, ni al finalizar el experimento ni en los seguimientos (que llegaron a dos años). Los descubrimientos (bastante inesperados para el equipo de Jacobson), pusieron en duda la necesidad de realizar intervenciones cognitivas para el tratamiento de la depresión. Es decir, si todo el paquete TCC tiene la misma eficacia que AC (que es sólo una parte de TCC), ¿cuál es la necesidad de realizar intervenciones cognitivas? . Adicionalmente, esto puso en cuestión la premisa de Beck, de que las creencias o esquemas centrales son la causa de la depresión.

Esto llevó a un renovado interés en AC como tratamiento independiente para la depresión, ya que tiene un buen número de ventajas:

  • No requiere la discusión ni la modificación de los pensamientos del paciente depresivo
  • Es un tratamiento más sencillo para el terapeuta
  • Es un tratamiento más sencillo para enseñar

A partir de las investigaciones de Jacobson se han comenzado a realizar investigaciones focalizadas exclusivamente en AC, comparándolas con otros tipos de intervención (psicológicas y farmacológicas), y los resultados siguen siendo favorables.

Modelos de Activación Conductual

Lejuez presentando las bases del tratamiento BATD

AC tiene una conceptualización propia de la depresión, que involucra principios conductuales y análisis funcionales de las conductas que constituyen la depresión.

En la actualidad hay dos formatos o modelos de activación conductual para la terapia: el modelo BA (Behavioral Activation), propulsado por Addis y Martell (que fueron colaboradores de Jacobson), y el modelo BATD (Brief Activation Treatment for Depression – Tratamiento Breve de Activación Conductual para la Depresión; Lejuez, Hopko et al.). Las diferencias entre ambos son relativamente pequeñas: se basan en distintos principios de aprendizaje; BATD es más estructurado que BA; BA incorpora elementos de análisis funcional y herramientas para lidiar con la rumiación, mientras que BATD se enfoca exclusivamente en la activación conductual. Pero de todos modos, ambos modelos tienen más semejanzas que diferencias.

Para la formación, utilizamos un abordaje que combina la estructura de BATD -utilizando el manual de Lejuez como guía para presentar los diversos componentes y organizar el tratamiento-,  con las herramientas de resolución de problemas y análisis funcional de BA, que ayudan a resolver situaciones frecuentes en la clínica.

El procedimiento de AC, así organizado, se aprende en pocas horas, y brinda una herramienta que puede ser utilizada en la clínica, ya sea como tratamiento único para depresión, o bien como complemento a otro tratamiento (por ejemplo, utilizando 20 minutos de la sesión para la planificación de actividades y revisión de la tarea de AC y el resto del tiempo para trabajar con otros temas importantes para el paciente).
Además de esto, AC puede utilizarse como eje de tratamiento en una amplia gama de trastornos. Esto es: poner en movimiento al paciente y luego ir trabajando las dificultades que surgen al avanzar en determinada dirección (emociones negativas, pensamientos, recuerdos, etc.), con otros procedimientos. AC es completamente compatible con otros tipos de tratamiento.